26 abril 2005

Más cine, por favor

Par diez! Según la FAPAE y su presidente, Pedro Pérez, la cuota de pantalla de nuestro cine ha descendido un 7'4%, desde principios de Enero hasta el 31 de Marzo. Doce películas menos que el pasado 2004 se han proyectado en nuestras salas durante este período de tiempo. ¿Batacazo? Adriana Ozores lo puede decir más alto, pero no más claro: aquí no hay industria. Todo en el marco del VIII Festival de Cine Español de Málaga. Me gustaría preguntar al personal: ¿qué industria quieren encontrar?.
Defiendo a ultranza el cine patrio desde que tengo uso de razón; siempre me gustaron las historias cercanas con ese toque costumbrista que solo aquí saben darle, el matiz que se intuye incluso en películas que juegan con lo fantástico y lo irreal. La cotidianeidad es al cine español lo que el toro de Osborne a cualquier colina. Justamente aquí es donde estriba la raíz del problema.

Esas situaciones de andar por casa puede repetirse hasta la saciedad, pero el contador de historias debe responsabilizarse de transmitírnosla con total verosimilitud. Es su forma de narrar la que nos hace engancharnos a la dirección de un largometraje y repetir presencia en la sala cada vez que estrene obra. Si no repetimos, si no acudimos con las mismas ganas a unos directores y a otros, algo cojea.. y si encima no asistimos con demasiado entusiasmo a la mayoría, algo va muy mal. ¿No hay industria? Claro que no. ¿Quién se extraña?

Siempre las mismas estrellas, siempre las mismas caras. La ruleta de la interpretación gira infinitamente más que la de la realización, nosotros nos quedamos con las ganas de ver nuevas formas de enfocar cuentos y este festival no apuesta por la dirección nobel. Cuando hablo de dirección nobel me refiero a gente que realmente necesite ese empujón dentro del circuito comercial cinematográfico, especialmente en lo que a distribución se refiere. Los únicos debutantes absolutos en este complejo arte son Pilar Ruíz Gutierrez con Los nombres de Alicia y Jose Antonio Vitoria con Vorvik . Espero encontrarme con bastante gente en las salas en sus respectivos estrenos. No me resulta válido llegar con la nueva de Alexis Valdés o Federico Luppi y presentar sus obras como un quéhacer primerizo en la dirección, sirviendo de excusa al mismo tiempo para todo aquel que se queje de la falta de nuevas promesas en nuestro cine: Luppi viene respaldado por una trayectoria impecable, la cual admiro y respeto profundamente; La de Alexis Valdés es fruto de la mediocridad televisiva y la fama que conlleva. El resto de obras que están proyectando durante estos días en los distintos cines de la ciudad vienen de mano de directores consagrados o al menos conocidos con otras incursiones en el mundillo del celuloide: Ramón Salazar, Chus Gutierrez, Mariano Barroso o Laura Mañá, entre otros.

Para que se reactive la industria cinematográfica española se necesita sangre nueva; y cuando digo sangre nueva no me refiero la aparición de Nacho Vidal, que puede tenerla. Eso sí, toda concentrada en el mismo sitio.


23 abril 2005

La realidad ignorada prepara su venganza

Muchas son las causas que pueden moverte a entrar en el sórdido mundo universitario. Desde la presión por parte de familiares deseosos de seguir con una tradición que puede no gustarte (y aún así la aceptas), el no plantearte que hacer con tu vida en esos momentos e intentar alargar el tiempo (y volvértelo a cuestionar cuatro años después) o lo más importante, engancharte al tirón vocacional.
Cuando la última opción es la que gana, se corre el riesgo de pensar que la capacidad de desarrollar cualquier tarea es algo totalmente innato, sobre todo en algunas carreras que pueden promocionar a posteriori cierta fama y status social . Parece que se nace siendo y durante la vida académica no merece la pena empaparse de todo el conocimiento que dejan a su alcance... para qué.
Así, una vez superados los últimos créditos, obtienen un papelito que pueden utilizar para reafirmarse ante los demás y demostrar lo que sabían –de sobra- hacía años: nacieron así y oficialmente se lo están reconociendo. A veces lo que no entiendo es como junto a ese título académico no adjuntan una carta de recomendación para las Fuerzas Armadas. Y como eres así, y ni tú ni nadie puede cambiarme, no osarán dirigir sus miradas a los compañeros que se encuentren a tres palmos por debajo de su pedestal.
El papelito oficial no es del todo imprescindible si antes te han apadrinado. Si no tienes la suerte del ahijado predilecto puedes optar por el siempre atrayente recurso de la felación: ellos te lo agradecerán. Y tu consolidado puesto de trabajo, tu sueldo fijo, vacaciones, horario laboral y pagas, también. Hay quien lo llama intercambio de favores... y es que ese tipo de eufemismos se ha puesto de moda en estos días inciertos.
Sigo en mis trece. El profesional se hace. Y se hace a base de críticas, de curiosidad, de caerse todos los días y levantarse todas las noches, de arriesgar y tantearse a sí mismo, de saber hasta dónde es capaz de llegar sin tirar los principios al primer cubo de la basura que se encuentre, de convertirse en una esponja capaz de absolver cualquier tipo de reseña que pueda ser útil para su formación , capaz de poner sus cinco sentidos a disposición de cualquier fuente que aporte algo digno de ser retenido.

El material inverso es justamente el que en la actualidad sale de las escuelas universitarias. El espíritu crítico se ahoga con los nudos de las corbatas, la neutralidad no tiene cabida en los maletines de cuero y las preguntas a destacados reporteros se reducen en “ nos podría dar un consejo para...?”, “ cuál es el futuro de...?”, qué cree usted que pasará si...?”. .. Siendo benévola, creo que les habría venido mejor una conferencia de Aramis Fuster.

22 abril 2005

H

Ven a dormir conmigo: no haremos el amor, él nos hará.

20 abril 2005

Exceso de bilis negra

Por hora y media ya no es 20 de Abril. Pero a mí, clón: hoy es día de Celtas Cortos por excelencia, 15 anivesario desde que Cifuentes decidió escribir esa carta/canción a su novieta de vete a saber cuándo. Así que mientras Morfeo no se ponga farruco, seguiré dale que dale y toma que toma, que a mí nadie me quita mi supercd.
Lo más curioso es observar como una letra para nada optimista consigue poner de buen humor a casi todo el que la tararea: altas cotas de saturación melancolica de tipo A, en la que se huele que todo tiempo pretérito fue mejor, en una nota de intentona recondicialora con el pasado o al menos con quién se nota que formó parte importante de él.
Que el amor es eterno mientras dura lo sabemos todos (aunque la genial frase sea de mi adorado Ismael Serrano) pero no somos conscientes de las pelusa que queda cuando pasado un tiempo prudente desde que has dejado a un ser, vuelves a pensar en él. El Carpe Diem es un engaño literario con el que nos vamos conformando; el pasado nos encadena, el futuro nos tortura y en medio de las dos cosas se nos va escapando el presente, que decía alguien muy importante (y que seguramente lleva bastante tiempo muerto). A Cifu también se le iba escapando el momento entre los dedos mientras iba recordando a los colegas de siempre, plasmándolo en cualquier papel; entonces añoraba a la niña y quizás ahora, añorando la de veces que ha cantado esa canción, comience a cuestionarse el poder volver a crear algo tan provisto de eco. Mientras tanto se le vuelve a escapar que muchos seguimos cantándola emocionados y hemos creado nuestro propio 20 de Abril.
Todos esperamos recibir una carta de este tipo, con la esperanza de que el remitente no siga nuestro ejemplo: guardarla finalmente en un cajón por miedo a la respuesta del destinatario.

18 abril 2005

Probando

Qué carajo es esto

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